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sábado, 7 de mayo de 2016

Las Estatuas de Atequiza en 1905

Las Estatuas de Atequiza en 1905
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Inicialmente vestían del arte porfiriano a la plaza o explanada de la hacienda. Seguramente fueron traídas mucho antes de que Aloha (mejor conocida como La Florida) se construyera, y en contraposición a lo que se cree, no aparece la estatua número cuatro en dichas fotos, por lo que esta versión – contada desde tiempos de don Lauro G. Caloca – resulta dudosa; pero aquella mítica pieza del incompleto cuarteto, se vuelve leyenda añorada, pues era ella quien gracias a su fina estampa, sublimaba garbosamente a La Belleza.
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En la foto anterior se observa sobre el pedestal más alto la pieza mayor: La Libertad con sus brazos arcangélicos alzados; a su costado derecho, menos reconocible, posa La Industria; para que graciosamente La Agricultura luzca su atuendo. En la escena también apreciamos los arcos derribados, algunos vacas, tres personas y muy al fondo el Teatro, que ya desde entonces estaba pegado con el Molino. Había una inscripción grabada en cantara en la columna de la estatua central, se desconoce hasta hoy que era lo que decía.
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Las estatuas son hoy día, propiedad de la familia Michel, quienes las heredaron de Doña Emilia, viuda de Caloca; fueron fabricadas en el siglo XIX por al empresa francesa fundidora propiedad de Antoine Durenne quien también las diseñó, en la comunidad de Somnevoire, Francia. Según don Francisco Michel la empresa todavía opera en aquél país pues hace algún tiempo vinieron representantes que estaban inventariando material antiguo; representa cada una, como ya se dijo: La Industria (la cual lleva una lampara sorda para minería), La Agricultura (con vid en sus manos) y La Libertad (con una antorcha). Otras obras de esta firma escultórica francesa, se hallan actualmente en la Cd. de México y Puebla.
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Hay una leyenda popular en el pueblo, que cuenta que estas tres damas adquieren vida cuando el sol se oculta y pasean tranquilamente por las cercanías, después de pasar un arduo día en la misma posición.
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Fotografía: de Charles B. Waite en 1905. Apreciamos el buen estado de La casa Grande y sus arcos en su planta alta, en donde un amplísimo corredor permitía albergar fastuosas celebraciones donde participaban también los trabajadores de la hacienda, así lo demuestran otras fotografias del interior, esta fina arqueria, tan llena de una identidad icónica atequicense se fue cayendo hasta ser ruinas al momento que dinamitaron lo que quedaba de la casa para abrir la calle José Cuervo, es en mi particular opinión, esta arquería y el corredor de piso de baldosa cocida como el que luego tuvo La Florida, uno de los espacios más representativos de toda la historia de Atequiza y que no llegamos a palpar hoy en día.
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Tomada directamente del Archivo general de la Nación. Departamento de Información Gráfica. Propiedad Artística y Literaria, CBW: Jalisco, Haciendas y Plantaciones No. 31. “634. Tienda y Casa de la Hacienda de Atequiza” [foto de Charles B. Waite. “634. Store and dwelling. Hacienda. Atequiza. Waite Photo”]