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lunes, 20 de marzo de 2017

DOS INSTITUCIONES DE CRÉDITO SE APODERAN DE LA HACIENDA

DOS INSTITUCIONES DE CRÉDITO SE APODERAN DE LA HACIENDA


La Caja de Préstamos para Obras de Irrigación y Fomento de la Agricultura S. A.



En 1904 José Cuervo Labastida comenzó a manejar la fábrica de alcohol de maíz y ganaderías en la hacienda de Atequiza. José Cuervo nunca fue dueño absoluto de estas tierras, pero explotó el trapiche pagando primero a los Cuesta Gallardo y luego al nuevo dueño, que fue La Caja de Préstamo.
Los cerros que se observan en la lejanía son el de Miraflores y un pedazo de El Molino. Del lado izquierdo observamos la “Casa del Administrador” (hoy esquina Juárez y Pedro Moreno) Siguiendo por esa línea están las viejas casas de adobe probablemente de los trabajadores de la hacienda o para otros usos desconocidos hasta hoy (en pie aún). En la parte central al fondo se observa el puente para cruzar el canal de riego. Del lado derecho al fondo tenemos el edificio donde se ubicaba el trapiche (fabrica de alcohol y azúcar) Enseguida del trapiche hacia abajo están los arcos, cuyas ruinas fueron  derribadas hace algunas décadas para abrir la calle que se llamaría José Cuervo (lo que queda del primer casco no se logra apreciar) Al centro están dos suministradoras de agua (Pareciera que las estatuas se alcanzan a distinguir, adornan ellas el lugar donde actualmente está la plaza). Algunos animales al parecer vacunos y la delimitación de piedra con una gruesa columna de acceso a la izquierda (Calle López Cotilla).
En 1913 La Caja de Prestamos para Obras de Irrigación y Fomento de la Agricultura se cobró una gran deuda de los Cuesta Gallardo, y esta institución de crédito comenzó a rentar las tierras de la hacienda a Luis G. Navarro, la hacienda entonces había reducido su superficie en 5,000 hectáreas menos, dejó funcionar el molino de trigo, pero continuó la producción de cereales, respondiendo la demanda del mercado de Guadalajara. Continuaba funcionando así mismo la fábrica de alcohol y la técnica de cultivo siguió siendo la tradicional, lo cual se confirma al ver que Atequiza poseía entonces:1

z  35 arados de fierro y 90 de madera
z  55 caballos
z  30 mulas
z  360 bueyes
z  dos segadoras
z  dos trilladoras
z  dos desgranadoras


            En ese 1913, se contrataban alrededor de 550 peones eventuales en época de cosecha, mientras que los permanentes eran 70, el pago diario que recibían era de 25 centavos. Los permanente vivían alrededor del casco de la hacienda y unos pocos en La Capilla. Este núcleo de habitantes se había formado con el objeto de que los peones no perdieran tanto tiempo en transportarse hasta las tierras de labor. Además de ellos se encontraban seis medieros [que ganaban la mitad de lo que trabajaban], cuatro de los cuales sembraban cerca del casco de la hacienda 47 hectáreas de tierras de mala calidad en comparación con el resto de la finca. Los otros dos sembraban 680 hectáreas cerca de La Capilla en tierras de buena calidad; estos últimos contaban con recursos económicos mayores, ya que eran capaces de contratar jornaleros para la siembra y la cosecha. El arrendatario de la finca [Navarro] proporcionaba algunos animales de tiro a sus medieros. 2

            “Para el año de 1915, los constitucionalistas ya habían tomado el poder en el país [Carranza y comparsas] y en Jalisco el nuevo gobernador, Manuel M. Diéguez, empezó a poner en práctica algunas reformas sociales, como el impulso al proceso de la Reforma Agraria, apoyado en la ley del 6 de enero de 1915, la misma que garantizaba la restitución de tierras a aquellos a quienes les hubieran sido usurpadas. De esta manera, varias poblaciones del estado solicitaron restitución de tierras, algunas de ellas fueron el poblado de Atotonilquillo e Ixtlahuacán de los Membrillos, el primero en agosto y el segundo en julio, ambos en 1915. No obstante que algunos ejidos como Santa Clara del Pedregal, San Juan Evangelista y otros lograron en 1916 la posesión provisional de sus tierras, los dos primeros, que afectarían la propiedad de la hacienda de Atequiza, no se resolverían a favor de los solicitantes, sino hasta después de 1920” 3


Otros Arrendatarios

En postrímeras fechas (desconocidas ahora) “vino Don Rafael Arias, luego el mayor Eduardo Espinoza, que habiéndose casado con ‘Pame’, hija del ilustre y famoso Alvaro Obregón, estuvo como administrador de la hacienda por varios años” 4


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1 Fernando Pozos Ponce. El impacto de la industrialización en las comunidades rurales. El caso de Atequiza, Jalisco (1920-1980). Universidad de Guadalajara, 1987, pp. 13-15
2 Ibídem p. 15
3 Ibídem pp. 15-16
4 Ramón García Sánchez. Datos Históricos de Atequiza. Vicaría de Atequiza, s. f., p. 3
            En la Monografía de Atequiza, de los Profesores Delgadina Martínez y Roberto Covarrubias, se menciona después de Don Rafael Arias a “Los Capetillo” 5, familia que como es bien sabido, era propietaria de la hacienda de Buenavista; estirpe de toreros: Manuel padre e hijo. Sin embargo sobre su actuación en Atequiza no se trae a colación nada, por lo cual queda este renglón con muchas dudas.

En 1918, el país enfrentaba grandes problemas agrarios por gran rezago en la tenencia y repartición de la tierra, la Constitución de 1917 había sido calificada por El Informador – fiel vocero de los intereses hacendados - como “exótica”. Una gran polémica se desataba por esos día en el poder legislativo; el diputado Ambrosio Ulloa atacaba la ley de irrigación porque perjudicaba a los pequeños terratenientes. En aquel tiempo “no se cultivaba ni una tercera parte de los 800 millones de hectáreas de Jalisco por falta de brazos; esto es, sobraban terrenos, los grandes propietarios ansiaban comprar a los pequeños, pero éstos sólo sembraban la milpa que consumían. Según Ulloa ninguna de las grandes haciendas estaba valuada en menos de la mitad de su valor real (Atequiza en 700 000 pesos) si bien nadie daría por ellas el doble del avalúo” 6

            En 1920 José Cuervo seguía fungiendo como arrendatario de Atequiza, en ese año se dotó definitivamente al poblado de Ixtlahuacán de los Membrillos con 889 hectáreas de Atequiza. Y en 1923 Atotonilquillo fue dotado con 1,456 has. de Atequiza. De esa manera la finca perdió en tres años: 2,345 hectáreas. 7


Banco Nacional de Crédito Agrícola

“La hacienda se deja de rentar en el año de 1926, cuando la Caja de Préstamos, ‘por sus múltiples dificultades financieras y sus crecientes problemas para administrar, fraccionar y vender las fincas en su poder es liquidada’. Los activos y pasivos de la Caja pasan al Gobierno Federal, el que, de acuerdo a la primera Ley de Crédito Agrícola, del 10 de febrero de 1926, los donó como parte de la aportación para la fundación del Banco Nacional de Crédito Agrícola. De esta manera, los terrenos de Atequiza pasan a manos de esta institución bancaria, misma que se encargaba de otorgar créditos y administrar los terrenos que recibía.” 8

Atequiza, como muchas otras propiedades se comenzó a regir  por la Ley de Irrigación de 1925, cuyos objetivos eran incrementar la pequeña propiedad, mediante el fraccionamiento de las tierras irrigadas, que pretendía resolver el problema agrario. En Atequiza se invirtió un millón y medio de pesos en la construcción de casas de campo, semejantes a las que existían en colonias agrícolas extranjeras. Además se instalaron sistemas de bombeo para riego en la Capilla, El Rodeo y Atequiza. 9 (vid. “Los Colonos”)




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5 Delgadina Martínez García, Roberto Covarrubias Ortiz. Monografía de Atequiza. Universidad Pedagógica Nacional. Zapopan, Jal. abril 1998, p. 13
6 Moisés González Navarro. Cristeros y Agraristas en Jalisco (Vol. 2). El Colegio de México, México D.F. 2000, pp. 56-57
7 Fernando Pozos Ponce op. cit. p. 17
8 Idem
9 Ibídem pp. 17-18
Estando el mayor Eduardo Espinoza fue cuando se construyó la carretera que parte de Atequiza, pasa por El Rodeo, La Capilla y Puerta del Muerto, precisamente en 1927, de acuerdo a la fecha que aún existe en el puente de la estación. Dicho sea de paso, que a la muerte del general Obregón (1928) Espinoza y familia pasaron a ocupar la hacienda de La Calera, donde hasta hace algunos años, todavía eran dueños: Los Ingenieros Alberto y Alvaro, así como sus hermanas Margarita y Cristina Espinoza Obregón. 10

Según el Padre Ramón García “Cuando la hacienda perteneció al Banco Nacional de Crédito Agrícola llevó el nombre de Artículo 123” 11







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10 Delgadina Martínez, Roberto Covarrubias op. cit. p. 29

11 Ramón García Sánchez. op. cit.



fotografia tomada de          Guillermo Vaidovits, El Cine Mudo en Guadalajara. Universidad de Guadalajara, Guadalajara 1989, p. 23: “La hacienda de Atequiza en 1900”